sábado, marzo 04, 2006

Habitaciones separadas

El amor difícil


Perdóname por ir así buscándote
tan torpemente...
PEDRO SALINAS

Quizá tú no me viste,
quizá nadie me viese tan perdido,
tan frío en esta esquina. Pero el viento
pensó que yo era piedra
y quiso con mi cuerpo deshacerse.

Si pudiera encontrarte,
quizá, si te encontrase, yo sabría
explicarme contigo.

Pero bares abiertos y cerrados,
calles de noche y día,
estaciones sin público,
barrios enteros con su gente, luces,
teléfonos, pasillos y esta esquina,
nada saben de ti.

Y cuando el viento quiere destruirse
me busca por la puerta de tu casa.

Yo le repito al viento
que si al fin te encontrase,
que si tú aparecieses, yo sabría
explicarme contigo.

De "Habitaciones separadas". Luis Garcia Montero

Tan perdida y tan fría... Escuchemos a Garcia Montero, yo no sabría explicar mejor lo que siento.


viernes, marzo 03, 2006

Corazón olvidado



Despues de unos días ocupada en construir castillos de arena, tendré que volver al cuaderno de llorar las penas. La última ola arrasó todos mis castillos, y de las ruinas recojo las ilusiones que intenté componer una vez más.
¿Se puede vivir sin el amor romántico? Si soy sincera conmigo misma creo que nunca, ni un instante en mi vida he dejado de tener algún sujeto en quien pensar en términos de enamoramiento. Supongo que en la infancia no sería asi, pero desde la adolescencia, siempre he vivido permanentemente "enamorada". Por supuesto en la mayoria de los casos no se ha tratado de amor con mayúsculas, sino de esos pequeños "flechazos" que te hieren medianamente el corazón, posibilidades de futuro, ilusiones, llamenlos como quieran. Esto me lleva continuamente de un desengaño a otro, que voy tapando con nuevos "enamoramientos". Para un psicólogo seguramente será una muestra de inmadurez, cosa que no me extraña, y algo parecido a estar enamorada del amor.
Cuando tengo estos desengaños siempre terminó por acordarme de ese amor con mayúsculas, aquel que me costó dos años arrinconar, y termino preguntándome cuando tendré fuerzas para pedirle que me mande mi corazón, que se quedó en alguna esquina de su casa y aun, a veces, no lo siento.