jueves, abril 20, 2006

Maletas


La vuelta de vacaciones es agotadora, casi tanto como irse. No puedo evitar reirme del llamado "descanso vacacional". Para mi es estres acumulado al que ya llevo todos los días encima. Todo empieza por las decisión de donde ir. Cuando ya has decidido hacia donde se dirigen tus pasos, la ardua tarea de hacer maletas. Y si encima es en Semana Santa, periodo de "ni frio ni calor", se convierte en una tarea ingente, tres personas, tres maletas, cuatro personas, cuatro maletas,... y asi en orden creciente. Hacer las maletas me agota, siempre me queda la sensación de que me olvido de algo, lo cual la mayoria de las veces es cierto. Luego el viaje, todos en procesión, atascos increibles y despues de siete u ocho horas torturantes, en una carretera por la que en circunstancias normales no hubieras transitado mas de tres, llegas y ¡tachán! Deshacer las maletas. Despues durante esos días vas a "trotacaballo", ya sea por que tienes mil visitas turísticas por hacer, por que estas deseando tostarte en la playa y madrugas para ello, por que te gusta el senderismo y te dedicas a madrugar para dar largas caminatas, cualquier razón, la cuestión es no descansar. Podría extenderme en este punto, pero creo que todos hemos pasado por esto. Y terminas haciendo de nuevo las maletas (si cuando fuiste cabía todo, no has comprado nada... ¿Por qué ahora la maldita maleta no cierra aunque te sientes encima de ella?), procesionando el Domingo de Resurrección de vuelta de casa, llegando tardísimo y al día siguiente tu despertador sonará a las 7 para volver al trabajo. Y el lunes amaneces reventado, reventado pero feliz, ¡han acabado las vacaciones!.
Ah se me olvidaba lo obvio, las maletas tienes que volver a su sitio acostumbrado (encima del armario, debajo de la cama, en el trastero) pero vacias, total que queda deshacerlas por enésima vez. No lo había incluido porque volví el domingo y subsisto con la indumentaria que no estaba dentro de ellas, mis maletas siguen en un lado de la habitación esperando, aún confio en que una mañana me despierte y aparezca la ropa sucia en la lavadora, la limpia colgada de las perchas en el armario y las maletas en su cómoda ubicación invisible.
Perdón por un post tan desquiciante, pero hoy estoy hecha una maleta.