viernes, diciembre 15, 2006

Siete meses no son nada

¿Qué son siete meses en una vida? Nada, un pequeño chisporroteo de llamas en una gran hoguera. Sin embargo siete meses pueden media vida, o un cuarto de vida o una vida entera. Ese tiempo ha pasado desde que no escribo aqui. ¿Por qué vuelvo? Porque tengo tantas palabras, tantas frases ahogadas que si no las doy salida romperán los muros de mis venas y empezarán a fluir por autopistas de silencio, dejándome muda para siempre.
Tengo que decirle que me estalla el corazón, que no puedo vivir sin saber, que no quiero promesas ni certezas, pero que necesito alguna respuesta. Preguntarle si alguna vez piensa en mi, si me recuerda o ha sido capaz de dejar en un rincón olvidado de su cerebro mi imagen, mi voz, mi piel. Decirle como puede levantarse cada mañana y vivir como si nada pasara, saber que me tiene en el alambre sin red y no dar un paso, ni adelante ni atras. Me veo en un tren, yo siempre cojo todos los trenes, nunca me quedo en la estación, guardo la esperanza de que alguno me lleve a mi destino y, puntual, no dejo pasar ninguno. En el viaje unas veces te dan un empujón y te tiran en marcha y otras te tiras tu viendo que el destino es equivocado. Ahora no estoy ni dentro ni fuera. Me he quedado suspendida en el aire, dando un salto y sin decidir si tirarme, si me empujan o si caigo dentro. Y me muero, me rompo cada noche en mil pedazos y cada mañana recojo los trozos y me recompongo y otra vez en la noche vuelvo a romperme, como espejo condenado a repetir día tras día su condena.
Me mantienes a prudente distancia, y no quieres que me vaya pero tampoco quieres que me quede, no sé cuanto aguantaré, alguna noche iré a recoger los pedazos pero serán tan pequeños que ya no podré unirlos para hacer el puzzle de mi alma.
Me enveneno de recuerdos cada día, me persiguen. Quisiera que no estuvieran ahi, quisiera que me enseñaras como se desaprende a querer, como se borra la memoria de lo que estuvo y no encuentro.

viernes, mayo 12, 2006

La llave

Poder cerrar la puerta y decirte que el vacio y la desolación me arañan el corazón.

sábado, mayo 06, 2006

Vidas y humildad


Esta noche podría escribir sobre muchas vidas, incluso sobre la mía, pero en el museo Thyssen-Bornemisza esta la exposición "Fra Angelico. La Virgen de la Humildad", y se acaba ya, sólo hasta el 14 de mayo. Buen día para recordar al gran pintor renacentista italiano. Luego la tabla volverá a su ubicación habitual en Barcelona. Maria aparece cubierta por una intensa mancha azul, su manto, sostiene al niño en brazos.
Fra Angelico , cuyo nombre antes de tomar los hábitos era Guido di Piero da Mugello, nació cerca de Vicchio, hacia 1395-1400. Entre 1418 y 1421 ingresó en el convento de San Domenico de Fiésole, lugar donde el artista pasó la mayor parte de su vida y donde realizó casi toda su producción artística. En agosto de 1441 Fra Angelico se encontraba ya en el convento de san Marco, en Florencia, lugar que había sido encomendado, en 1436, a la orden de dominicos donde procesaba. Para este edifico el religioso realizó unos cincuenta frescos decorando diversas estancias del recinto .Fra Angelico también trabajó en el Vaticano, llamado por el Papa Nicolás V. Para este pontífice decoró al fresco, entre 1447 y 1450, una capilla con escenas de las vidas de san Esteban y san Lorenzo. El artista murió en Roma en 1455.
Su obra expresa la religiosidad más pura y un idealismo absoluto, estas características irán evolucionando en su madurez, para hacerse más "renancentista" con una complejidad narrativa y formal propia del "Quattrocento" plenamente.
La delicadeza y dulzura de la cara de María nos atrapa desde el primer instante, rebosa ingenuidad y, por que no llamarlo asi, amor. Dicen que Fra Angelico pintaba de rodillas, supongo que para demostrar su devoción si la historia es real. No me extraña, ante el cuadro yo también sentí la necesidad de caer de rodillas, aunque las razones en mi caso no fueran místicas. O si, si entendemos el amor al arte como una forma de misticismo...Quien sabe...